Archivo de la categoría: MATEHUALENSES VALIOSOS

LA AVENTURA DE JUANA GALLEGOS CABRERA

Estándar

La Aventura de Juana Gallegos Cabrera 

Una matehualense nacida en Miquihuana…  

Por Eduardo Manuel De La Cruz Maldonado, “El azote de los Magueyes” 

 

Quiero escribir hoy aquí sobre esta dama mexicana y como un homenaje a todas las mujeres que han emigrado desde Matehuala hacia tantas partes del mundo. En especial, para esas heroínas, que se van solitas o con tan solo una parte de sus hijos o familia… o quizá sin su pareja… o tal vez sin nada o sin nadie a quien llevar o dejar. Mujeres que se enfrentan a lo desconocido y que aunque ya fueron apercibidas de lo incierto de su destino y su gran sufrimiento, prefirieron ese gran riesgo que humilladas vivir…o morir. Algunas de ellas, padecieron hasta lo indecible -¡humilladas a tanto! ¿Acaso alguna de tales vejaciones, desgracias y discriminaciones podrían perdonar protagonistas como a las que me refiero? Tal vez. Pero olvidar… ¡JAMÁS! 

Parte I

Tiempos violentos

Juana Gallegos Cabrera, nació EN EL AÑO DE 1900, en Miquihuana, pequeña comunidad rural -ahora un modesto municipio- del sur tamaulipeco, al oriente del municipio neolonés de Dr. Arroyo, que en esa época era una hacienda, una de tantas que componían el panorama económico de dicha región, y que administraba su padre, Don Pedro Jesús Gallegos (No tengo plena seguridad del nombre de este señor, pues me hacen han dado referencias de él con ambos nombres). Su madre era Doña Matiana Cabrera. Todos eran oriundos de esa misma zona, lo que era común entonces en las personas. 

El Sr. Gallegos, responsable de mantener y organizar todas las actividades de la hacienda a su cargo, debió enfrentar responsablemente la suerte que el destino le tenía deparado al chocar con la “nueva cultura” traída por el porfirismo, cuya tendencia era desplazar y sustituir por las llamadas Compañías, Negociaciones y Corporaciones, el viejo esquema de cacicazgos que habían hecho y mantenido ricos a los entonces dueños de la tierra, los hacendados mexicanos –mestizos y criollos. Las nuevas Diosas de la Abundancia de la economía mundial, las nuevas formas de producción agrícola e industrial y las innovaciones en la organización y administración empresarial, eran la gran ensoñación del El Gran Caudillo de Oaxaca y su corte militar, y de la nueva clase política incrustada de extranjeros naturalizados, y de mexicanos formados educativa y culturalmente en el extranjero, principalmente en Europa, ahora en el poder.Pero, para los tradicionales hacendados mexicanos —ricos pero incultos, déspotas y esclavizantes, dedicados generación tras generación a sus ancestrales faenas del campo, las nuevas formas de generar riqueza no eran ‘digeribles’, ni siquiera por sus familiares y allegados ubicados en alguna de las pocas grandes ciudades de entonces.

Las nuevas técnicas, máquinas y materiales que deberían ‘desde cero’ aprender, manejar y administrar podrían podían haberles ‘cabido en la cabeza’ a gente tan aferrada a las ‘viejas pero conocidas’ maneras de trabajar el campo. Sus arraigados métodos agrícolas y ganaderos y las formas simples de administración de sus ‘negocios’, nunca les permitirían podrían haber comprendido lo que los nuevos inventos de la Revolución Industrial traían consigo y las consecuencias de su utilización. La máquina de vapor convertida en bomba, martillo; luego prensa y al fin en ferrocarril; la electricidad en sus aplicaciones como motor, alumbrado, telégrafo y teléfono, y al poco tiempo tantas otras máquinas y aparatos para hacer casi cualquier cosa serían los primeros ingenios que desatarían el pavor entre los hacendados de México. Por ende, menos aún podrían haber imaginado el futuro promisorio de los espantosos” automóviles, o del transporte motorizado terrestre y acuático. No sabían -y menos- querrían cambiar sus mulas y sus arados manuales, ni sus bueyes o caballos, ni sus carretas ni sus diligencias (carruajes de tracción animal para transporte de personas y bienes) por las nuevas técnicas agrícolas, sus métodos antiquísimos de cultivar el campo, ni la explotación comercial de especies vegetales y animales que ahora eran traídas de otras tierras.

Ademas, ahora ya no se requería de tanta gente para hacer las cosas. Ya en el vecino país del norte había un arado que no requería de bestia alguna preparar y hasta sembrar a la vez,  ni de quien se afanara en estarlo orientando con la fuerza física del campesino: el tractor (y no tardaría mucho en inventarse la máquina cosechadora). Lo peor, ya desde esos días empezaba a dejar de requerirse de administradores de hacienda, mejor dicho de tantos, —uno por hacienda, pues la comunicación y transporte de personas, voz y señales empezaba a hacer casi omnipresentes a los patrones que solo necesitarían acaso a solo un administrador por heredad. Tal crisis desató las guerras revolucionarias del siglo XX, la Revolución Mexicana, la primera. Y este conflicto puso la muestra en el enojo de los hacendados y comerciantes del mundo de entonces, despojados del poder y desplazados de la riqueza desde el siglo anterior, primero por los ingleses y luego por los norteamericanos.

Tal desgracia afectaba también a sus peones, esclavos de hecho. Fueron desplazados y expulsados de las haciendas, que por generaciones fue su lugar de cobijo y resguardo. Sin  embargo, esta enorme masa de gente no se sentía despojada de nada en sí.  Ellos ya habían sido despojados de sus tierras y de su futuro desde mucho antes… desde la Conquista Española.

Pues en medio de ese caos y nuevas desgracias creció Juanita, la niña Gallegos. Y cuando esta hija única tenía 10 años, se desató la Revolución. Hambre y muerte en todo México. No había quién ni qué sembrar. La seguridad y la economía familiares se fueron mermando. Lo aislado del lugar donde vivía Pedro y su familia los resguardaba de estar en medio de los grandes combates, pero no de las gavillas de asaltantes y rebeldes sin partido, que tomaban a las haciendas como bodegas de abastecimiento para satisfacer todos sus hambres, incluyendo esos apetitos que no se satisfacían con la comida. Era el momento de ir a una ciudad resguardada. La más próxima a Miquihuana, era la señorial Matehuala… Parte II

 

 

Éxodo

Un día de 1918, se quedó sin trabajo el padre de Juana, la señorita. El mandamás miquihuano y su familia salieron inmediatamente, vía Matehuala, para la Ciudad de México. El Sr. Gallegos había quedado bien relacionado políticamente con ciertos gavilleros años antes, en 1913 para ser precisos, cuando los restos de una columna de maderistas “pasados” a villistas —encabezados por Jesús Dávila y Ernesto Santoscoy, se refugiaron y apertrecharon en la Hacienda de Miquihuana, con sus casi cuatrocientos efectivos de Caballería, escapando de Matehuala, donde el ejército Constitucionalista había recuperado la plaza, luego de que estuvo ocupada y saqueada por los ex-villistas arriba citados, tras casi un mes de sitio y otro bajo control de estos rebeldes.

Irónicamente, debió emplear el tren de Matehuala para ir a la Ciudad de México. Si, en ese maldito ferrocarril, en ese verdugo metálico, el mismo que lo dejo sin trabajo. Debió abandonar Miquihuana y atravesar la serranía sudoccidental de Tamaulipas en carreta a tiro de mula, pasando de hacienda en hacienda hasta el Valle de Matehuala. Ya allí, debió pedir posada en las haciendas de Albercones, San Gregorio, La Peña y De La Carbonera, si es que siguió la “ruta de abajo”, o bien, la de “por arriba”, atravesando hasta el valle oriental de Matehuala, donde estaría de paso por las Haciendas La Bonita, El Estanque de los Caballos,  El Arroyo Colorado, y la Hacienda de Bocas, para ir bordeando a Matehuala, y pasar desapercibido por las haciendas, quintas y huertas. La accidentada travesía debió acabar en Las Norias de La Cabra, parada de abastecimiento del tren de Matehuala, antes de su paso por Cedral y luego hasta Real de Vanegas, para cargar agua y agregar los carros de transporte de mineral, cargados allí desde los carritos de carga procedentes de las minas de Santa María de La Paz.

En cuanto se establecieron en la Capital, el señor Gallegos fue a hacer valer sus “méritos” con sus antiguos contactos villistas, empoderados ya en la Capital de México, conviviendo en tensa coalición con los zapatistas. La señorita Juana, quien había aprendido a hacer cuentas en la escuela de la hacienda, empezó a prepararse como secretaria. Empezó a tomar clases de mecanografía en una academia. Enseguida su padre le consiguió un trabajo en las oficinas del Gobierno Central. Fue un breve período de relativa tranquilidad para los Gallegos en la Ciudad de México. No obstante, en el país seguía la revuelta. En 1919, tras la muerte violenta de Emiliano Zapata, los generales sublevados con el Plan de Agua Prieta deponen a Carranza. El Gral. De la Huerta asume el cargo de presidente provisional, convoca a elecciones y seis meses después entrega el cargo al sublevado principal, el Gral. Álvaro Obregón Salido, quien resulta electo Presidente de la República en 1920. No obstante los insoslayables logros políticos, económicos y sociales obtenidos por De La Huerta en los diversos cargos que desempeñó bajo su breve período (logró la capitulación de Francisco Villa, y de los zapatistas) y luego después bajo el régimen de Obregón, éste no lo “ungió” como su sucesor.  Inconforme, buscará entonces el momento para sublevarse.

Antes que las cosas empeoraran, el Sr. Gallegos puso a salvo a su familia enviándola de regreso… ¡a Matehuala! que aún era una plaza controlada por el ejército constitucionalista. El Sr. Gallegos tendría a sus dos joyas muy cerca de Miquihuana, otra vez.

Era la primera vez que el Sr. Gallegos se separaba de su familia y la primera en medio de una guerra civil. Los riesgos al viajar eran muchos y muy altos. Quizá el Sr. Gallegos estimó que la guerra tocaba a su fin pues todo parecía indicar que la fase violenta del movimiento armado había sido descabezada. Seguramente el antiguo administrador miquihuano prometió a su mujer y a su hija una pronta reunión con ellas. Todo fue un mar de incertidumbres. Matehuala, desde 1921 fue el nuevo refugio de la familia Gallegos Cabrera; una familia a la espera de su único sostén, su padre… quien ya jamás regresaría, al menos, no con su familia.

 

Escapando del Infierno ayudadas por Ángeles

Tal vez aquí hubiera empezado otra historia, una historia con final feliz, pero en mayo de 1920 el Presidente Carranza, depuesto como presidente, desconocido por Villa y los zapatistas sobrevivientes andaba a la defensiva por Puebla y Veracruz… y al fin fue emboscado y ejecutado por allá… ¡y otra vez se soltaron los balazos!

Es probable que el Sr. Gallegos se hubiese incorporado a las fuerzas villistas una vez confirmada la llegada a salvo de su familia en Matehuala, toda vez que perdió sus apoyos políticos y económicos en la capital mexicana. Estos grupos y gavillas, al poco tiempo quedarían disueltos, dispersos y muchos de ellos recompensados con tierras y haciendas, empezando por el mismo Pancho Villa. Pero si Gallegos no hizo eso, quizá entonces se haya alineado con el ejército constitucionalista, o sea, con el mismo bando de fuerzas que resguardaba a Matehuala, primero carrancista, luego delahuertista y en el futuro obregonista.  Pero son puras especulaciones. Había tal caos, tantas venganzas y tanta sangre, como para poder establecer con claridad si sobrevivió al final.

Sin embargo, por relatos a sus familiares por parte de ciudadanos que vivieron en esa época, nos han referido los andares por Matehuala de un tal Pedro Jesús Gallegos. Según ello, esta persona llegaría a Matehuala tras el final de la Guerra Cristera. Con su familia perdida, con su salud menguada y en una ciudad que lo desconocía. Con los pocos recursos que le podrían haber quedado, se estableció en la pujante ciudad que sería llamada en su Cuarto Centenario como Ciudad de las Camelias por el maestro cerritense Ángel Veral. Pronto aparecería en su tienda de abarrotes, cierta quinceañera matehualense, del barrio de El Santo Niño o de El Niño Jesús, según sea la versión, y con ella viviría hasta el término de sus días.

[He aquí lo que he podido indagar, pero que conste: podría ser solo una coincidencia de nombre o apellido. Entonces, el Sr. Gallegos sería un hombre blanco chapeado, quien solía usar chaleco, sombrero de paja o lino y reloj de cadena. El decía, quizá para despistar, que había tenido una hacienda, ubicada “más allá de Villa de Guadalupe”. Este oscuro personaje tendría una tienda de abarrotes, cerca de la Escuela No. 4 (del Sector 4 de la ciudad). Estaba su tienda relativamente cerca de los abrevaderos de las mulas y caballos de carga, transporte indispensable para los pesados costales de ixtle, cargados con diversos minerales raros o preciosos. Y Mucho más cerca aún de las bodegas de acaparamiento de tales minerales.

¿Cómo era Matehuala al final de la Revolución? Para 1923, asesinado Francisco Villa en Parral, Chihuahua, Matehuala, ciudad potosina reaccionaria, se convierte otra vez en la manzana de la discordia. No es dinero lo que los rebeldes buscarían ahora, necesariamente. Ya no valían los billetes; ya no había monedas, oro ni plata. No había… o estaban bien enterradas. Ahora, los ejércitos de cada bando andaban en la pura leva (forma breve de la terrible expresión ‘levantadera’ de gente) que era el literal secuestro de personas, “de gente ‘quienfuera’, niños y mujeres” para pelear para su bando. Ya había casi un millón de gentes menos en nuestro México (se estima en la actualidad que un millón de personas murieron durante todo el conflicto armado). Álvaro Obregón favoreció a otro militar, al Gral. Plutarco Elías Calles como su candidato para sucederlo en el cargo, cosa que no agradó a un tercero, al Gral. Adolfo de la Huerta (quien acabada de entregar el cargo de Presidente Provisional a Obregón, luego de ser presidente sustituto de México a la muerte de otro general-presidente, Venustiano Carranza) y se levantó en armas contra éste. Para ello, los Delahuertistas se instalaron en las ciudades clave, como lo era Matehuala y empezaron las hostilidades. Al año fue sofocada la insurrección de este rebelde ahora ‘juyído a los yunaítes’ con la ayuda de sus leales de Matehuala y de otras ciudades norteñas. La Guerra Cristera estaba en su plenitud y entre estos rebeldes  se fraguaría desde esta ciudad un magnicidio. Un cristero matehualense que vivía cerca de la Plaza de Armas -por la actual calle de Ocampo- José de León Toral, ajusticiaría cinco años después a Obregón, bien comido y servido en la Hacienda de la Bombilla, en San Ángel, en la Ciudad de México. Ya entonces era por segunda vez presidente electo (Sorpresa: este general-presidente logró que el poder legislativo modificara la Constitución para poder reelegirse).

Del Averno a la Tierra Prometida.

 Ahora volvamos a 1920 con Juana Gallegos y su madre. Para ellas ya no había tiempo que perder. Con su padre o sin él, era el momento de abandonar México y emigrar hacia los Estados Unidos de América. Se informaron con ciertos miembros del gremio patronal matehualense, que sesionaban discretamente como grupo social en el casino de la Sociedad Mutualista, pues ellos eran el medio para obtener un salvoconducto, recurso muy utilizado entre la gente adinerada para mantener el abasto de mercaderías en sus negocios.

Pidieron el apoyo logístico y financiero para la travesía con amigos, vecinos y gente piadosa, así como la guía y orientación de ciertas monjas procedentes de Texas, cuya misión era establecer en Matehuala una escuela de artes y oficios. Todos le recomendaron la conveniencia que la Srita. Juana, ya en edad de merecer, se fuera sola a San Antonio, Texas, pues no había dinero como para costear el viaje de ambas. Allá la esperarían gente conocida y familiares de las nuevas amistades matehualenses quienes le ayudarían a establecerse. Y así sucedió. Salió inmediatamente. Su madre, se quedaría en casa de una amiga, esperando todavía por su marido… ¡y ahora también por su hija, su única hija! 

Parte IV                                                               

…Del día en que dos caprichosos arroyos formaron un nuevo río, allende el Río Bravo.

Dos eventos casi simultáneos ocurrieron en Matehuala en 1920. Una familia llegaba de improviso a nuestro terruño y otra, quizá unas horas después, la estaría dejando…y para siempre. Llegaban a la ciudad Juana Gallegos y doña Matiana, su madre. Partiría de ella una familia matehualense -una familia entera- la familia Valadéz, quien no soportó más las pérdidas en sus negocios a causa de la escasa compra-venta, los frecuentes robos, asaltos de gavilleros y las ‘peticiones’ de crédito de clientes y guarniciones militares en turno, que nunca volvieron para saldar sus deudas.

Cuando los Valadéz partieron, su refugio previsto era el puerto de Tampico, estratégica ruta de escape para dejar nuestro país e ir al resto del mundo…y no volver. Pero no sabían la gran diferencia en el estilo de vivir de un turbulento puerto y la tranquila Ciudad de las Camelias.

Los Valadéz no se habituaron a la vida costeña y su clima, pero además, tampoco les agradaron los rumores que corrían en el sentido de que los “gringos” volverían a invadir al puerto de Tampico y al de Veracruz como habían hecho seis años atrás. Las malas noticias desde Europa, sangrada por la recientemente Guerra Mundial (la Primera) y sobre todo, de la Madre España, en Guerra Civil, los hicieron desistir de su intención de instalarse en Europa. Por lo tanto casi un año después, empacaron sus cosas y se fueron a vivir a Monterrey, su nueva ruta de escape, ahora hacia un país extraño, pero próspero y que le abría las puertas a los emprendedores. Y de esta ciudad norteña, “La Ciudad Que No Duerme” emigraron hacia los Estados Unidos, viajando por tren para establecerse en Houston. Corría el año de 1923, curiosamente el mismo año en que Juana Gallegos emigraba desde Matehuala hacia San Antonio.

Las comunidades México-americanas en San Antonio, acogieron bajo su protección a Juana Gallegos, como también le pasaría más tarde a Adolfo, el hijo mayor de la familia Valadéz. Ocurre que este joven, no encontró trabajo que le agradara en Houston, ya considerado desde entonces el centro petrolero del país norteño. Él prefería un tipo de trabajo más afín con sus habilidades y además…no quería alejarse de su país, de su familia y de aquella ciudad perfumada de camelias entre dos cerros, donde él tenía todas sus amistades. Así que llegó a San Antonio y se acomodó en una casa de huéspedes para emigrantes mexicanos. Le apoyaron los paisanos de allá en la búsqueda de un trabajo que le cuadrara y de este modo el joven herrero entró a trabajar en una empresa llamada “Álamo Iron Works”, dedicada a la construcción de estructuras metálicas de herrería y otros trabajos civiles y arquitectónicos (esas carreras ya existían oficialmente en los USA).

Las comunidades de emigrantes mexicanos, como los de otras nacionalidades organizaban toda una cadena de eventos y de organismos que buscaban la protección e integridad de sus familias, pero también de la conservación de su ambiente social, cultura, idioma, dialectos y religión. Este fue el ambiente de añoranza, de búsqueda y de conservación de la identidad mexicana, lo que provocó que Juana y Adolfo se interesaran en participar en uno de esos estrechos círculos de emigrados potosinos — y matehualenses por añadidura. Allí fueron presentados, allí también se enamoraron… Se enamoraron tanto y tan rápidamente que al poco tiempo… se decidieron casarse. 

Parte V

Viajes a Tierras Santas

En marzo de 1927, Juana fue hasta Matehuala a “rescatar” a su madre doña Matiana Cabrera, de un México convulso ahora con la Guerra Cristera, que la dejó desamparada del apoyo cristiano que recibía de amistades que ahora andarían a salto de mata al grito de “Que Viva Cristo Rey”. A finales de abril de 1927, la suegra en ciernes ya se encontraba en la capital tejana para la petición de mano de su única hija, Juana. Por otra parte, la familia del novio debió viajar las 200 millas que hay desde Houston a San Antonio —durante una 14 horas, en una travesía invernal, lluviosa y fría, dentro de un country car (vagoneta, carro campestre).

Juana Gallegos y Adolfo Valadéz se casaron en San Antonio, Texas, en su Catedral, el 14 de enero de 1928. Tenía seis meses de haber sido ajusticiado Álvaro Obregón.

Al fin se presentó un remanso en el río de la vida de nuestros personajes. Juana pronto se convirtió en madre de tres hijos: dos niñas, Cristina y Ninfa y un niño, Adolfo. Doña Matiana, viuda sin serlo pero que nunca habría de saberlo, tenía ahora una familia política sólida y trabajadora a quien acogerse. Juana, sin una figura paterna que tomar como referencia, ahora tenía un esposo protector, Adolfo. Éste obtuvo como esposa a una verdadera joya, tenaz y pulida a golpe de adversidades.

Con un hogar seguro y una situación económica estable y decorosa, pudo por fin hacer planes para ir en viaje de ida y vuelta a visitar a sus parientes y amigos de la infancia — todos en Miquihuana y a sus amigos, casi todos en Matehuala. Al menos una vez al año y antes de que entrara el invierno o el verano, organizaban el viaje en tren desde San Antonio hasta Matehuala. Y luego una segunda travesía, hasta Miquihuana, en calandria y carretón al principio pero luego en la parte trasera de un camión de redilas, en cuanto hubo ruta para autos motorizados.

En la primavera Juana dejaba a su marido trabajando en San Antonio y se venía a pasar Semana Santa a Matehuala. De seguro fue de excursión a las huertas de “El Carabanchel” de los Maldonado López o “El Corcel” de los Arzola en Cedral, de las siembras de maíz, viñas y duraznos en flor del Ojo de Agua. Tal vez no fue al manantial de la Maroma o a los sabrosos aguacates de cáscara comestible de San Bartolo (tardadas excursiones en camión, entonces de moda) pero si al “lago” de El Estanque y parajes aledaños, como la Estancia de La Cabaña, cercanos a las quintas de sus amigos. Un paseo similar realizarían en cada visita a su natal Miquihuana, con toda seguridad. Años más tarde harían estas travesías desde “más pa’dentro de los Junaiti-esteis”, para ser más precisos desde Del Monte, en el Estado norteamericano de Wisconsin.

Por otra parte,  cuando las visitas eran en el invierno, entonces si podía acompañarla su marido Adolfo.  En tal caso, el tiempo se repartía entre los amigos inolvidables de Juana y doña Matiana por un lado y toda la parentela y amistades de los Valadéz por la otra.

Con el paso del tiempo, los hijos crecieron, estudiaron, se imbuyeron en la cultura tejana, Perdieron gradualmente -pero no del todo- su apego a sus raíces mexicanas, pero sin aborrecerlas. Debieron solidarizarse con sus conciudadanos durante la Segunda Guerra Mundial. Pero, resuelto el conflicto, reanudaron sus lazos con matehualenses y miquihuanenses. Un logro a largo plazo de sus padres.

Y para muestras… un botón: la mayor de las hijas de Juana Gallegos, Cristina Valadéz, se propuso participar en los Festejos para celebrar el Cuarto Centenario de la Fundación de Matehuala y su grupo de amigas la inscribió para el Concurso de Embajadoras para elegir a la Reina de esa importante conmemoración. Participó en diversos eventos para recaudar votos y fondos. Se enfrentó a otras bellas participantes. La lucha fue encarnizada en la Plaza y en los salones de la Mutualista y en los clubes sociales de entonces, El Español, ubicado en la esquina de Méndez y Cuauhtémoc, en el recién fundado CITEMSA al comienzo de la Calle de Morelos…

Y menciono con pena ajena, que aquí les salió el nacionalismo a los paisanos e hicieron ganar a la candidata ‘nacida en Matehuala’, la Srita. Ana María Barba, resultando perdedora, junto con otras candidatas -sorprendentemente- la más desenvuelta y acreditada tejana, Cristina Valadéz, Embajadora por San Antonio.

Cristina no pasó a la historia de Matehuala, pero, recientemente, la epopeya de su madre se convirtió en una historia prototipo para el mundo. Las aventuras encadenadas de sus ancestros de tres generaciones han resultado como un ejemplo muy particular de un tipo de migrante, de aquél que a pesar de haber sufrido cruentos acontecimientos durante su exilio y emigración, no pierden el respeto y el amor hacia sus raíces, ni se convierten —como ocurre, por ejemplo, con los cubanos emigrados— en detractores y enemigos a muerte de su propio país de nacimiento. Juana Gallegos logró transmitir a sus hijos ese estandarte y coraza espiritual. 

Una de las más famosas instituciones culturales de los Estados Unidos de América, The Smithsonian Institution, así lo reconoce y lo publica además.

EPÍLOGO

Camelias para el Mundo

La historia que hemos narrado sobre Juana Gallegos, describe solo la parte pública de su extraordinaria aventura. Quiero ahora dirigirme a tí, querido lector o lectora:

¿tendrás acaso en la historia de tu vida cosas que compartir en común con la de los personajes de esta historia? 

¿Será un relato similar el que describiría la historia de cuando tú o tus padres o abuelos se aventuraron a ir -“pa’l otro lado”-?

¿Será tal historia recordada entre sus más jóvenes descendientes?

 ¿Será tal, un relato emocionante, una serie de eventos y acontecimientos imborrables, tal vez tristes, quizá con irreparables pérdidas, o bien de sucesos bonitos que han significado para quien los experimentó, los cambios cruciales que ahora goza? 

De ser así, ¿qué me podría decir si comparamos las antiguas proezas de sus ancestros con las que actualmente nos cuentan aquellos que sobreviven a las emigraciones modernas?

 

 

Epílogo 

 

 

Juana Gallegos Cabrera se mantuvo visitando sus dos terruños durante en vida de su madre, más tarde, en grupo con sus hijos; luego solo acompañada de su marido, y al final, ella o sola, mientras la salud y la vida se lo permitió. Sus hijas y su hijo se integraron a su nuevo hábitat dentro de la sociedad y  cultura norteamericana —camelias de Matehuala para el mundo. Después de 1979 ya no volvimos a saber de Juana, no la volvimos a ver descender de algún avión jet en Monterrey; pero se le veía aún caminar aprisa y bien derechita…a sus 79 años. 

¡Cuánto darían algunas familias de acá por ser recibidas allá como lo fue Juana en su aquella, su primera travesía! 

¡Cuántas familias de allá desearían llegar a Matehuala y encontrarse aquella ciudad que añoraban al terminar sus faenas… con sus “condoches” y “gorditas”; con sus puestos de “menudo” [caldo de ‘panza’ de res’], de barbacoa, de morcilla,  con aquellos tacos de queso ‘de banqueta’ –antecedentes de las enchiladas potosinas… y sus afamadas pulquerías!… ¡¿Qué ocurrió en la Ciudad de las Camelias, plagada de cervecerías a bordo de calle, de jaurías de jóvenes y menos jóvenes malgastando los dólares que tantos riesgos y humillaciones le han costado a sus parientes “del otro lado”?! 

¡Creo que no deberíamos permitir que se cultiven cardos ni malas hierbas que asfixien, sobajen y maten a nuestras camelias, ni aquí en Matehuala, ni parte alguna del mundo!

F   I   N

Bailemos este Son por… ¡MATEHUALA! (1a. y 2a. partes)

Estándar

Bailemos este son ¡Por Matehuala!

Camelias de Matehuala para el mundo. 

 

1ª. Parte                                            Por el Azote de los Magueyes

 

 

Hagamos un viaje en el espacio-tiempo y revivamos un evento de relevancia mundial para el deporte, que fue también una ocasión memorable y honrosa para Matehuala. ¿Les sorprende esta noticia, mis amables lectores y lectoras? ¡Pues descubrámosla juntos! ¡Somos invitados de honor! 

 

¿Qué a donde los estoy llevando? Pues nada menos que a uno de los más entrañables estadios norteamericanos: The Soldier’s Field (El del Campo del Soldado) en el centro de Chicago, Illinois, USA. Una pareja misteriosa, de quien ya sabremos, nos han obsequiado —a ustedes y a mí— una invitación especial para presenciar desde un lugar privilegiado, el “Mega-show” que está comenzando precisamente ahora, pues acaba de terminar la parte protocolaria (banderas, himnos, etc.). Si, hoy es 17 de junio de 1994 y estamos asistiendo a la gran Ceremonia de Inauguración de la XV Copa Mundial de Fútbol Soccer USA1994. Chicago, —La Ciudad de los Vientos— es hoy la Sede Inaugural. Bueno, y a todo esto, ¿qué tiene que ver esta fiesta con La Ciudad de las Camelias? Pues entremos al estadio y lo sabrás.

 

Una fanfarria de trompetas de trompa larga anuncia el arranque del desfile de las delegaciones finalistas. Cada una de ellas va a ser presentada y adornada con la música, danza y atuendos tradicionales que caracterizan a su nación.

 

Argentina encabeza la parada deportiva y al instante surgen en el escenario un grupo de bailarines gauchos danzando su acrobático malambo, ¡que al instante anima a las tribunas! Momentos después, Bolivia, rival de Alemania en el juego inaugural que se realizará al final de esta jornada, sería el pretexto para el lucimiento de sus caporales “Los Kiarkas”, bailando una sensual saya (baile típico boliviano), creciendo más aún los aplausos y el griterío del contingente de sus paisanos, entre ellos el propio presidente de la república además de un numeroso grupo de sudamericanos, hermanados hoy con el país andino. Algo similar ocurre cuando se presenta Alemania en el campo: sus danzas bávaras cosechan aplausos, mas fríos que los que regalan los latinos del grueso contingente germano que allí se dio cita. Y Por fin llegó turno a la delegación mexicana. Y Matehuala, ¿qué onda? Muy bien. Veamos de qué se trata.

 

Aunque casi todos los países estaban en disposición de aportar alguna muestra artística o cultural que mostrar durante los Festejos de la Copa de USA1994, no todos estaban capacitados para poder participar en un evento televisado y programado a la décima de segundo por los organizadores, así que, con la anticipación debida, se realizaron audiciones para escoger a grupos experimentados y acostumbrados a ese ritmo de trabajo. De todo Estados Unidos, a veces de poblaciones y ciudades muy distantes de Chicago, una famosa empresa, la misma que organizó los espectáculos de Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992, escogió lo mejor para el fastuoso repertorio del Festiva de Inauguración de la Copa USA 1994. Grecia, por ejemplo, fue representada por  un grupo artístico de música y danza folklóricas griegas residente en la cercana ciudad (a Chicago) de Glenview, Illinois: el Orpheus Hellenic Folklore Society. Para poder llegar a aparecer en el festival debieron ensayar durante 10 días en sesiones de 8 horas netas. Así también fueron escogidos otros grupos folklóricos para otros países, desde lugares distantes en California, Colorado, Utha y Texas. Cada grupo intervino en dos ocasiones en el evento inaugural, durante la parada de presentación de delegaciones y durante los intermedios entre las presentaciones de los grupos artísticos que aportó USA como muestra de su cultura, como serían Diana Ross (quien lanzaría el tiro a gol simbólico inaugural, y lo falló por cierto), Jon Secada, Richard Marx, Daryl Hall, Oprah Winfrey, etc.

 

Pues bien, le toca a México, representado en este histórico evento por un grupo escogido, como solo muy pocos lo han sido —sin audición previa— prueba de su enorme reconocimiento y prestigio. Se trata de compañía de allí mismo, de esta Ciudad Sede Inaugural de la Copa Mundial de Fútbol FIFA 1994: es La Compañía de Danza Folklórica Mexicana de Chicago, encabezado por su pareja de bailarines que son a la vez sus fundadores, directores y maestros eméritos. Él, de Nuevo Laredo, Tamaulipas. Ella, de Matehuala, S.L.P., precisamente del afamado rumbo charro de la calle de Mariano Matamoros de la Ciudad de las Camelias. José Luís y Matiana ¿Los conoces?

 

Pero volvamos al escenario del Campo del Soldado: se anuncia ya la entrada a la pista del Parque la delegación de México y su equipo —La Selección Mexicana de Fútbol 1994. Surge entonces nuestro emblema nacional y una edecán con el nombre “México” en una pancarta: en forma simultánea aparecen tres contingentes: el ya esperado con ansiedad, nuestros deportistas, un numeroso grupo de parejas de bailarines vestidos de charros y adelitas y …un estentóreo mariachi descerraja los primeros acordes del “Son de la Negra”… Y entonces ocurre algo inusitado: ¡Se enciende el Campo del Soldado! Solamente ustedes y yo, quienes podemos estar aquí en este momento de la historia del deporte podemos sentir lo que son 65 mil gargantas gritando en un campo extranjero:

“¡VIVA XICO!”

y ver ese mágico despliegue de flores y pájaros que representa el son jalisciense en el escenario… ¡Viva México! ¡Arriba Jalisco!

 

…Y Creo que ahora nosotros podríamos aclamarles desde esta fantástica platea a donde los he invitado:

 

¡VIVA TAMAULIPAS!

¡ARRIBA, MI  MATEHUALA!

¡VIVAN JOSÉ LUIS Y MATIANA!

 

2ª. Parte                                                               Por el Azote de los Magueyes

¡Increíble! Algo inusitado sucedió espontáneamente en la Fiesta Inaugural de la Copa FIFA USA1994 aquel 17 de junio de 1994 en Chicago, Ills. ¡La música del mariachi y las parejas de bailarines interpretando “El Son de la Negra” encendieron la euforia de más de 65 almas en el Campo del Soldado y de millones de telespectadores a través del mundo! La presencia de dignatarios de muchas partes del mundo, desde el propio presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton hasta la del Presidente de Bolivia Gonzalo Sánchez De Lozada, todos dieron a la ceremonia una atmósfera de armonía universal. Pero con la participación y entrega de artistas de diversos géneros y disciplinas, desde cantantes y orquestas hasta malabaristas y decoradores, se dibujó la cara deportiva, pero también juvenil, artística y cultural que identifican a la industriosa Chicago, Illinois, USA —la “Segunda Ciudad” (Springfield, la ciudad capital, menos del doble de poblada que el municipio de Matehuala, es la “primera ciudad”). Excepto por el incomparable recibimiento que los anfitriones estadounidenses hicieron al contingente de su propia casa, no hubo otra presencia más aclamada ese día en aquel estadio lleno hasta el tope, que la del contingente futbolístico mexicano y su Selección de Fútbol. Con el engalanamiento de lujo de “La Compañía de Danza Folklórica Mexicana de Chicago” ¡No era para menos! Con ello quedó además, bien plasmado, el sello de una matehualense, Matiana Medrano y el de su esposo, José Luís Ovalle, directores de esa excelsa compañía de ballet folklórico. Veamos que se publica de ellos en la prensa y en la red.

 

Matiana Medrano Jiménez nació en Matehuala, San Luís Potosí, México, el 14 de mayo de 1960. A los 10 años de edad fue con su familia a vivir a Chicago. Muy pronto regresaría a nuestro país para completar sus estudios básicos. Viajó semanalmente de Matehuala a la capital del Estado para estudiar danza con los Maestros Manuel Hernández y José (Pepe) Fuentes en la Escuela de Danza del Instituto de Bellas Artes en San Luís Potosí.

 

En 1979, ya con sus esplendorosos 19 años, Matie volvió a Chicago para dar clases al grupo juvenil del “Ballet Folklórico de San Román” y posteriormente se integró al “Ballet Folklórico Alma de México”, donde a la sazón daba clases José Luís Ovalle, quien en el futuro se convertiría en su flamante marido.

 

Matie ha llevado a cabo numerosos talleres de danza en México y los Estados Unidos, lo que le ha permitido incrementar cada vez más su acervo y la extensión de su repertorio.

 

En 1982, Matie, junto con José Luís Ovalle y un grupo de bailarines que salieron simultáneamente del “Ballet Folklórico Alma de México”, formaron un grupo de danza que luego se convertiría en The Mexican Folkloric Dance Company of Chicago” (La Compañía de Danza Folklórica Mexicana de Chicago). Dentro de ella, y a partir de 1987, Matie dirigió el segundo grupo de la compañía. En 1993 recibió orgullosa el “Premio Viva Latina” concedido por el Departamento de Asuntos Culturales de Chicago.

 

Con reconocimientos tan prestigiosos en su haber nos queda bien claro como fue que su Compañía de Danza fue seleccionada para el Magno Evento Inaugural de la Copa FIFA USA 1994, sin ninguna clase de demostración previa.

 

José Luís Ovalle González es de Nuevo Laredo, Tamps. Méx., donde nació el 23 de septiembre de 1959, se fue a vivir a la ciudad de Chicago en 1973. Estudió en la Escuela Secundaria Harrison, donde, con apenas 14 años de edad, tomó sus primeras clases de danza como parte de un programa extracurricular con la maestra Balbina Solano, una experimentada bailarina de danza folklórica del legendario Ballet Folklórico “Azteca”, dirigido por el ya finado Federico Rodríguez.

  José Luís recibió su educación artística formal en la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED), bajo la dirección del maestro Santo Salas Mata. José fue premiado con una beca en 1976 y otra al siguiente año para estudiar en la Escuela de Danza Folklórica del Instituto Nacional de Bellas Artes, en la Ciudad de México. Con el apoyo de otros donativos y becas, José Luís pudo tomar clases con Rafael Zamarrita, Miguel Vélez y Daniel Andrade así como también en la Escuela Superior de Danza en la Ciudad de Chihuahua, Méx. Por último, ya en Chicago, José Luís tomó clases de ballet clásico con el Boitsov Classical Ballet, de danza española con el “Ensemble Español de Dame Libby Komaiko” con sus prestigiados instructores huéspedes. Por fin, en 1978, José Luís Ovalle comenzó a enseñar danza en el Ballet Folklórico de el Centro Cultural Mexicano de Chicago. Con esta materia prima y el empeño humano de estas personas se comenzó una interesante aventura que ya relataremos.  (Continuará) 

Bailemos un Son por…¡MATEHUALA! (3a.Parte)

Estándar

Bailemos este son ¡Por Matehuala!

3ª. Parte                                              Por el Azote de los Magueyes

 

Hoy empezaremos por el final. Como el lazo del moño de un regalo, de un regalo de aniversario, maravillosas noticias han llegado hasta el estudio de la matehualense Matie Medrano y de su esposo José Luís Ovalle, ambos fundadores, maestros y co-directores de una prestigiosa intitución artística de en Chicago, Ills.: se trata de una serie de invitaciones para participar o asistir a una serie de eventos estelares de nivel internacional, para apreciar y premiar

 

EL ANIVERSARIO DE PLATA,

 

 LOS 25 AÑOS DE EXISTENCIA

de la

“Compañía De Danza

Folklórica Mexicana De Chicago”

 

Esta institución artística, surgió para el mundo cultural el 17 de marzo de 1982.

 

En este año, mire en que evento ya participaron:

 

        En febrero de este año acompañaron a Pepe Aguilar en los premios “Lo Nuestro” de la Cadena Hispana Univision, que no es la primera vez en que participan en eventos especiales de esta empresa.

 

Por otra parte, sepan de los proyectos a realizarse próximamente:

 

        Pasado mañana 24 de agosto, parten con su compañía para Irlanda, para participar en el Festival de las Culturas del Mundo, a celebrarse cerca de la ciudad de Dublín. En ese evento de fama internacional participaran 150 solistas y grupos artísticos, representando a 60 países de todo el orbe.

 

        La Cadena de Televisión Cultural de Londres los ha invitado a celebrar el Día de la Independencia de México en un programa especial para toda Inglaterra. Aunque no se ha confirmada la realización del programa, la invitación por su misma es un halago a nuestra cultura de parte de los fríos ingleses que al parecer ya buscan este pretexto para recibir un poco del calorcito de nuestros sones.

 

        Para el mes de octubre de este año se presentarán todo lo hace suponer para un festejo magistral que les obsequiará la Ciudad de los Vientos, donde se presentará el ya institucional Mariachi Vargas de Tecatitlán en el Auditorio de la Orquesta Sinfónica de Chicago.

 

Pues bien, en las entregas anteriores de este relato, describimos un resumen de la vida profesional de estos bailarines, que modestamente se refieren a sus logros como “…un sueño juvenil [que]…prácticamente floreció en nuestras manos, casi sin querer…una experiencia muy positiva… eso si le aseguro”.

 

Pero como muchos de los logros de nuestros paisanos en el extranjero, se inician modestamente, —como no queriendo, y al final resultan colosales e inigualables. La prestigiada Compañía de Matie y José Luís se inició como un modesto grupo, sin nombre ni recursos ni dinero en un modesto local de la avenida W. Cullerton en Chicago. Lo conformaban los miembros más experimentados del “Grupo Nuevo Ideal” y de los emigrados del "Ballet Folklórico Alma de México" haciendo su primera presentación el 17 de marzo de 1982. Entonces fue decidido su nombre definitivo, “Compañía de Ballet Folklórico Mexicano de Chicago”. A partir de allí fue creciendo, evolucionando enseñando danza a un grupo hasta alcanzar cierto nivel de práctica y conocimiento, accediendo así al siguiente nivel, hasta alcanzar su mayor perfeccionamiento en el tercer nivel. De este surgió el grupo que representa a la compañía y hace presentaciones profesionales en todo el mundo.

 

Los otros grupos han ido aportando nuevos elementos para el grupo profesional y hasta para otras instituciones y escuelas de danza.

 

La Cía. de la matehualense Matie y José Luís han dado audiciones en la Casa Blanca —a invitación de varios presidentes de los Estados Unidos, en diversas embajadas mexicanas en ese país, en recepciones al presidente de México y en otros eventos patrios mexicanos celebrados en Estados Unidos.

 

También han participado en el Festival de Inauguración de los Juegos Panamericanos de los Estados Unidos en 1987 y en diversas presentaciones y espectáculos “en vivo” y televisivos.

 

Su extensa lista de presentaciones de la Compañía y más detalles sobre la historia de esta bailarina matehualense, Matiana Medrano Jiménez, pueden ser consultados en su sitio de Internet:

 

 

http://www.mexfoldanco.org/                        FIN.

SALUTACION AL CAMPUS ALTIPLANO DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE SAN LUÍS POTOSÍ

Estándar

Ahora que el Destino nos Alcanzó ya…

Parte 1                                              El Azote de los Magueyes

 

Una nueva era se está gestando en Matehuala: Se ha creado el Campus “ALTIPLANO” de la UASLP. Sea esto una modesta salutación a su Patronato.

 

Sin querer menospreciar en lo más mínimo los esfuerzos en materia cultural y educativa que en esta región han entregado otras instituciones, organismos, empresas públicas y privadas, debemos reconocer que solo una institución tecnológica o universitaria de la jerarquía de la UASLP podría atender el enorme rezago que padece la Ciudad de las Camelias en la formación profesional de jóvenes —y no tan jóvenes, en áreas técnico-científicas enfocadas a campos nuevos y específicos de la industria, cuya oferta pudiera estar próxima a surgir en esta región o en alguna otra del país. El Campus “ALTIPLANO” de la Universidad Autónoma de San Luís Potosí está a punto de abrir sus puertas a su generación pionera. Hace pocos meses, durante la ceremonia de fundación que culminó con la colocación de la primera piedra del Edificio Administrativo Universitario, el Gobernador del Estado, Marcelo de los Santos, expresó “…este por más de 25 años anhelado campus sin duda alguna detonará el desarrollo económico y social de la región…”  lo cual es nuestro deseo también.

 

Hoy, a modo de apéndice para la la inauguración de la nueva era universitaria matehualense, quiero rememorar los azares de cierta iniciativa, con objetivos similares, cuya intención en 1971 era crear en esta región una sucursal universitaria —extensiones o ramas de una institución de educación superior, hoy eufemísticamente campus- en Matehuala. Si bien es muy honroso hacer un sincero reconocimiento al Patronato promotor, por el éxito de sus gestiones, creo que resulta aleccionador saber también por qué razones no se logró esto hace 35 años.

 

Corría el convulso año de 1971. La Universidad Nacional Autónoma de México, no bien recuperada aún de su tragedia de 1968, intentaba normalizar sus actividades y poner en marcha los proyectos que se tenían planeados desde el sexenio anterior, el del presidente exterminador de estudiantes Gustavo Díaz Ordaz. Uno de tales proyectos era el de la expansión de su campus universitario de la Universidad nacional Autónoma de México, planeando la creación de extensiones —que ya no ampliaciones de la gigantesca Ciudad Universitaria, hacia puntos estratégicamente elegidos con base a la política gubernamental de esa época, que era la verdadera rectora de nuestra Universidad Nacional.

 

Entonces había un México donde promover o practicar la economía abierta y el libre mercado eran palabras prohibidas y actos que podían hasta ser motivo de severas sanciones por nuestras leyes, POR NUESTRAS LEYES MEXICANAS DE ESE ENTONCES.

 

El retraso tecnológico y científico afectaba ya a todas las áreas de vida nacional, desde los servicios médicos hasta la fabricación de tortillas. La UNAM decidió tomar la iniciativa y promover tres grandes innovaciones: La Universidad Abierta, Las Extensiones Universitarias y la introducción de modelos de enseñanza de alto rendimiento. Los patronatos resolvieron hacer sus proyectos de expansión basados en el supuesto de que el sector industrial sería el más beneficiado y por lo tanto podría ser el más interesado. Habría que comprobarlo. Esa fue la primera de varias tareas encargadas a un joven grupo de promotores que se dispersaron por todo el país, mejor dicho por aquellas regiones del país que habían sido seleccionadas por un comité precursor… Pero Matehuala y para acabar pronto, el Estado de San Luís Potosí ¡no figuraban en esa lista!

 

 

Ahora que el Destino nos Alcanzó ya…

Parte 2                                                El Azote de los Magueyes

 

Entre los años 1968 y 1976 el número de potosino de escasos recursos estudiando en la UNAM se redujo drásticamente. La UNAM y la Secretaría de Salubridad Pública suprimieron de tajo las becas a todos los estudiantes —tanto a los capitalinos como a los del interior del país, por “instrucciones precisas” de que fuera entonces Secretario de Gobernación y luego Presidente de la República, Luís Echeverría Álvarez, presunto asesino de estudiantes (¡No está aún agotado el proceso judicial del maldito!). Por lo anterior, en 1971 había menos de cinco potosinos cercanos al staff coordinador del proyecto y nadie con la jerarquía suficiente para interceder a favor de que se incluyera al estado de San Luís Potosí en los proyectos de expansión de la UNAM.

 

Para acabarla de amolar, no se encontraba -ni en la Facultad de Química del Alma Mater nacional ni en México, uno de nuestros matehualenses más destacados y reconocidos —desde entonces y ahora: el entonces solo Maestro en Ciencias Gabriel Siade Barquet quien se hallaba por entonces en la Universidad de Chicago, USA, como profesor visitante y donde pronto se doctoraría.

 

Siade Parquet, desde que era alumno de maestría en la División de Estudios Superiores de la Facultad de Química en la UNAM,  definió su profundo interés por el estudio físico-químico-fármaco- biológico e industrial de las cactáceas y otras plantas del semidesierto potosino. ¡Vaya que si hubiera sido de gran ayuda su presencia! Tal vez Matehuala hubiera figurado dentro del proyecto desde el principio. Pero para fortuna nuestra, dos potosinos que hacían su servicio social en la Facultad de Química lograron inscribir a dos regiones (Matehuala y Valles) en la dichosa

 

Encuesta Nacional de la UNAM sobre la posibilidad del desarrollo de investigación aplicada respaldada en inversión privada. Versión San Luís Potosí,

 

 

El cuestionario para el capítulo “Matehuala” tenía como objetivos:

 

a) Detectar necesidades de asesoría técnica sobre el estado del arte de la tecnología en los procesos clave de las empresas;

 

b) Detectar necesidades de asesoría técnica sobre el estado del arte en alternativas tecnológicas a los procesos nuevos y nuevos productos, primordialmente aquellos que pudiesen desplazar a los elaborados entonces en las empresas;

 

c) Promover el interés de los empresarios en la formación de técnicos y profesionistas especializados en los ramos que tuvieran relación directa con la operación, mantenimiento, administración o desarrollo tecnológico de sus empresas (lo relativo a otras ramas como serían la comercialización y la mercadotecnia formarían parte de un proyecto inmediato pero posterior);

 

d) Definir las formas con que la empresa encuestada estaría dispuesta a participar en el proyecto o si podría sumarse a la que la UNAM les propondría y

 

e) En caso de participar, cuántas personas por año estimaban serían inscritas

 

 

Una serie de parámetros serían obtenidos a través de análisis y evaluaciones planteadas desde los enfoques económicos, sociales y hasta políticos de los sitios previstos por el comité precursor. Los estudios relacionados con ellos serían realizados por grupos de especialistas en las áreas administrativas y de estudios superiores de las Facultades de la UNAM. Aquellos sitios que calificaran serían jerarquizados en función del mayor número de alumnos que fueran capaces de captar y de la capacidad de compromiso de las partes. Si todo marchaba bien, podrían entrar en servicio los primeros seis campus en un lapso de 6 a 12 meses, dependiendo de la ingeniería y del cumplimiento de los compromisos de las partes involucradas. Si ya por la UNAM no quedó ¿Por qué entonces Matehuala no logró contar con uno de esos campus?

 

 

 

Ahora que el Destino nos Alcanzó ya…

Parte 3 y final                                      El Azote de los Magueyes

 

Estamos en julio de 1971. —¡No puedo creer lo que pasó, maestro Ludlow! —protestaba el joven meritorio al postgrado mientras entregaba su informe de resultados de la Encuesta Nacional de la UNAM, versión San Luís Potosí…

 

¡Solamente respondieron dos entrevistados de Matehuala…! ¡…Solo dos de una senda lista de treinta y tres empresarios, comerciantes e industriales de todo el altiplano!… No me esperaba esto de personas a quienes desde niño me enseñaron que eran gente respetable, devota, caritativa y hasta…¡astutas en los negocios!

 

¡Estoy bien confundido, coordinador!… ¿Cómo es posible que cada mes instalen más plantas maquiladoras cerca o dentro de nuestras fronteras, capaciten y especialicen a tanta gente en labores y oficios nuevos, pero que nomás se aproveche de ellos su mano de obra ¿Y su experiencia? ¡A la basura!… … Y mientras… ¡Sentados en sus laureles nuestros dichosos empresarios, tragándose anzuelos de este vuelo:

 

a) la tecnología (de las maquiladoras), no es accesible o comprensible para los prietitos,

 

b) y que el compra de la materia prima y de la venta de los productos obtenidos en las maquiladoras son negocio exclusivo de los güeros?

 

¿Por qué carambas no les interesó el enterarse, participar y aprovechar respecto de esta oportunidad de oro y transformar su semidesierto potosino en un nicho productor de técnicos, científicos y en un polo de desarrollo e innovación tecnológicos?

 

¿Por qué no les cae el veinte de que viven en un engaño vil y no se percatan de que su mercado, clientes y negocios van a ser aniquilados por el mecanismo perverso del pez grande que se come al chico, pues las cosas fabricadas aquí por mexicanos en las maquiladoras por unos cuantos pesos, son las mismas que luego los “mexican curios” comprarán “del otro lado” en dólares para al final revenderlas o contrabandeadas aquí a cientos de pesos?… ¿y que de todo ese movimiento de lana, nada, ni un cinco pasará por la caja de ninguno de sus sagrados negocios en el altiplano?

 

Pues, si, amigos lectores, hace 35 años, por la indolencia y escasa visión de algunos empresarios escogidos por un lejano comité de la UNAM como de los más prestigiados empresarios del Altiplano Potosino, se perdió la oportunidad de haber atraído para ese espacio un centro de investigación y desarrollo técnico y científico.

 

Hace 35 años, solo dos empresarios matehualenses, del tipo empresario_comerciante más que del poderoso empresario_industrial, le dijeron sí a un proyecto de expansión universitaria, pero no hubo suficientes apostadores para realizarlo.

 

Solo dos empresarios, en todo el altiplano mostraron estar dispuestos a sumarse a los esfuerzos de una universidad nacional en crisis, en 1971.

 

Uno de ellos era un afamado comerciante en gran escala con una gran negociación por la calle de Juárez Sur, cerca de una placita llamada “de la leña”: Don Blas  Torres M., toda una institución en Matehuala como su empresa, sus hermanos, su familia, lo eran también. Este honrado y caritativo empresario estaría en la disposición de donar, a nombre de sus hermanos y familia, un local  o “un terrenito” para “poner la escuela de la Universidad”, si acaso el proyecto universitario resultara viable.

 

El otro entusiasta fue nada menos que un jovial director de periódico semanario de Matehuala (recuerde, estamos en 1971), político y de denuncia, de aquella especie de oposición HEROICA de entonces: Lorenzo Díaz García (el “Don Lencho” pronto se lo ganaría). No tan solo cumplió a cabalidad con la Encuesta de la UNAM sinó que además orientó al encuestador sobre detalles de orden económico y político regionales, para enfocar mejor los campos potenciales de investigación y desarrollo que serían propuestos a la UNAM. Su denuedo y probidad habrían sido una fortaleza en alguno de los comités o patronatos, si el proyecto universitario hubiese sobrevivido.

 

Ahora como hace 35 años, tenemos en las maquiladoras una muestra del rumbo que lleva la tecnología en los procesos industriales su mantenimiento y operación. Ayer instaladas distantes en las fronteras del país, hoy, para bien de Matehuala y sus jóvenes, YA ESTAN UBICADAS AQUÍ, DENTRO DE NUESTRO MUNICIPIO.

 

Ahora como hace 35 años, tenemos la innovación tecnológica como base para acometer el mercado y competir contra lo obsoleto. Ayer debíamos esperar a que la tecnología moderna fuera desechada por los países que la crearon. Hoy existe tan denodada competencia entre ellos, que les resulta más saludable compartirla con nosotros. Apropiémonos este gran tesoro y hagámoslo evolucionar en ese hermoso Campus Altiplano. Hoy podemos empezar a aprender, luego conocer y enseguida comprender el valor de la ciencia y la tecnología… Y ENTONCES CREAR LO NUESTRO PROPIO.

 

Para terminar la primera serie de este artículo, permítanme resaltar un hecho anecdótico, casi bíblico:

 

Hace 35 años, dijimos, algunos importantes empresarios matehualenses dijeron que nó a un proyecto que pretendía su colaboración para realizar un centro de investigación y estudios universitarios; hoy, una nueva generación de empresarios, más joven e informada, que incluye a los descendientes de los negados aludidos arriba, DIJERON QUE SÍ A LA UASLP y estamos por presenciar la inauguración de los primeros cursos del Campus Altiplano, el arranque de sus instalaciones y el ingreso de la primera generación de Ingenieros Mecatrónicos y Químicos: ¡Salve Alma Mater!

UN MATEHUALENSE PREDICANDO Y PRODUCIENDO EN EL DESIERTO

Estándar
DR. GABRIEL SIADE BARQUET

Nació en la ciudad de Matehuala, S.L.P. En el año de 1943, en el seno de una familia matehualense de ascendencia y tradiciones árabes, dedicados al comercio en una tienda ubicada por el costado oriente del Mercado Arista, frente a la mercería “La Barata”.

No tengo información sobre las escuelas en donde pudo haber realizado su educación básica. Ojala alguien pudiera enriquecer esta información.

Cursó sus Estudios de Licenciatura de QUÍMICO FARMACOBIÓLOGO en la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1960 a 1965. Ver Nota(1).

Realizó sus estudios de Doctorado en Química en la propia U.N.A.M, entre 1967 y 1970. Ver notas (2) y(3).

Presentó su Tesis Doctoral en la Universidad de Chicago en los Estados Unidos, ya como Profesor Visitante, durante el cuatrienio 1967-1970.

Su pasión desde joven estuvo relacionada con el aprovechamiento de los recursos naturales y su conservación. Si mal no recuerdo, tenía entonces un gran interés en la búsqueda de sustancias con propiedades medicinales, alimenticias o de otra índole, para industrializar las CACTACEAS (El nopal y la biznaga), sus frutos y otras plantas de nuestra Altiplano y de México Árido. Verán ustedes abajo que casi todas su vida profesional ha sido dirigida a objetivos dentro de este enfoque científico y tecnológico.

Durante 20 años fue Profesor de Tiempo Completo en la U.N.A.M., en donde llevó a cabo cuarenta Trabajos de Investigación.

Ha sido Profesor por parte de la O.E.A., para América Latina en Espectroscopía.

Ha llevado a cabo Cursos de Especialización en el Instituto Tecnológico de Massachusetts y en el Instituto Politécnico de Renssenlaer.

Ha dictado Conferencias y Cursos en varias partes del Mundo como Estados Unidos, Centro y Sudamérica.

Miembro de diferentes Comisiones Dictaminatorias de la Facultad de Química. UNAM de 1972 a 1975 y de 1982 a 1985.

Secretario Académico de la División de Posgrado de la Facultad de Química. UNAM durante 1973, sustituyendo a su antiguo responsable, El Dr. Jorge Ludlow Landeros.

Profesor de Asignatura de la Universidad Autónoma de Querétaro y del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Querétaro.

Coordinador General de diversos Seminarios, entre los que destacan:

a) Seminario Enlace Academia-Empresa, casos de éxito entre Canadá-Estados Unidos-México. 1994.

b) Semana Nacional de Ciencia y Tecnología entre Canadá-Estados Unidos-México. 1994 y 1997.

OTRAS ACTIVIDADES

Subdirector de Investigación y Docencia de la Comisión Nacional de Fruticultura, desde el 13 de marzo de 1977 al 14 de marzo de 1985.

Ha representado a México en Misiones Oficiales de Intercambio Tecnológico y Científico en los Países de Israel, La India, Cuba y la Antigua Unión Soviética.

Fue Director Fundador del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Querétaro (CONCYTEQ), de 1986 a 1991.

Fue Coordinador General del Parque Tecnológico de Querétaro e Incubadora de Empresas, de 1990 a diciembre de 1991.

Delegado Regional de CONACYT para los Estados de Aguascalientes, Guanajuato, Michoacán, Querétaro y San Luis Potosí, desde enero de 1992 a diciembre de 1994.

Director Adjunto de Modernización Tecnológica, desde el 1° de octubre de 1995 al 14 de julio de 1997.

Director Adjunto de Desarrollo Científico y Tecnológico Regional del CONACYT a partir del 2 de enero de 1995 al 30 de septiembre de 1997.

Mediante el Nombramiento de fecha 16 de noviembre de 1999, suscrito por el Ing. Ignacio Loyola Vera, Gobernador Constitucional del Estado de Querétaro, es designando Coordinador General de la Unidad de Servicios para la Educación Básica en el Estado de Querétaro (USEBEQ).

Poco tiempo después el Primer Mandatario Queretano, el Ing. Noyola, lo designaría como SECRETARIO DE EDUCACION del Estado de Querétaro, actuando como suplente delegado o representante y asesor del propio gobernador. Aportó para la Ley de Profesiones de Querétaro, su Ley Reglamentaria.

Al término de este encargo, volvió a sus responsabilidades en el CONACYT, ahora en el Estado de Jalisco, en el Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (Ciatej), que su actividad más reciente de que tengo noticia.

Resulta sorprendente que en sus ponencias y conferencias (4) siga privado su una gran fé en un futuro promisorio para la industria nacional si dedicamos recursos y apoyo a los programas de investigación y desarrollo de productos de origen natural, tanto del semidesierto como del bosque tropical.

Datos de interés para la atención de sus contemporáneos, que podrían así ubicarlo y entonces recordarlo. Ojalá y nos dieran algún dato faltante.

(1) Época en que fueron directores de la Facultad de Química el Dr. Manuel Madrazo Garamendi y el Dr. José F. Herrán.

(2) Én la época en que sucesivamente fueron jefes de la División de Estudios Superiores el ya citado Dr. Herrán y el Dr. Fco. Javier Garfias y ocasionalmente el Dr. Jorge Ludlow Landeros.

¡¡WHAT!! ¡¿Una Facultad del Tec de Monterrey dirigida por una matehualense?!

Estándar
ARQ. ANA MARIA DE LA CRUZ MALDONADO

¡Quién lo supiera!

¿Una mujer Directora de Carrera en el Tec de Monterrey?
¿Cómo es que sucedió tal cosa en esa elite "machista"?

¿Y egresada de la Universidad Autónoma de Nuevo León?
¿Cómo vas a creer, Carmelo, que podría suceder algo como eso?

¿Y que empezó como secretaria y contadora privada en Matehuala?
¡Sópas, Catarino!

¿Hija de un viejo fotógrafo de mi terruño?
¿¡What?!

No creo que éste sea un caso único. Sé de otros casos, varones generalmente. Es difícil indagar su trayectoria, más aún si no están el el país. Les decía hace poco que es común entre estos personajes buscar, no la fama, sinó el mejor conocimiento de las cosas, que para muchos de ellos representa una buena manera de mejorar su condición humana. No se apoyan en una carrera política (lo cual tampoco es pecado) sinó en una carrera profesional.

Veamos esta muestra de lo que las mujeres matehualenses son capaces de hacer.

Esta mujercita hace sus estudios primarios en el Instituto Matel, de Matehuala, cuando este se encontraba en el sitio donde ahora solo se ven sus penosas ruinas, un ominoso estacionamiento en la Calle de Hidalgo.

Me dijo una de sus compañeras que la jovencita estudió, en el mismo plantel, la carrera comercial de secretaria comercial (secretaria comercial ó contador privado) que entonces se podía realizar sin tener que hacer la secundaria. Cuando terminó "comercio" dió clases de esa materia en el mismo Instituto. Entonces pidió a las autoridades del Colegio aceptaran que diera clases de comercio y al mismo tiempo le permitieran estudiar la secundaria, cosa que obtuvo. Trabajó un tiempo en Matehuala, ahora como maestra de secundaria en el Instituto citado, luego como secretaria ejecutiva en la Empresa Bemis Craftil, bajo la dirección de Don Virgilio Castillo. Pero su inquietudes la llevaron a decidirse ir a Monterrey a estudiar la Prepa y luego la carrera de Arquitectura en la Universidad Autónoma de Nuevo León. El resto, aparece en una página del Tec, que me encontré por casualidad. Ojalá y pudiésemos saber detalles de otros ejemplos, como es el caso de una niña que yo conocí, creo que se llamaba (y se llama, porque creo que aún está entre nosotros) Marta Vivanco de María y Campos y muchos más que ha de haber en muchos campos como el religioso, el científico y artístico.

De la página del Tec, aquí les muestro un extracto de su extensísimo curriculum:

Grado Profesional:
Arquitecta (UANL 1973-1978)
Maestría en Administración (ITESM, 1981-1986)
Maestría en Landscape (TEXAS A&M, 1993-1996)

Experiencia en la Enseñanza:

Profesora de planta en el Instituto Matel, A.C. en los niveles de Secundaria y Contador Privado (1967-1970)
Profesora Asociada de tiempo completo en el Tecnológico de Monterrey desde 1980. Cursos en los que ha participado:
Taller de Construcción
Diseño Arquitectónico
Instalaciones Eléctricas y Acústicas
Acondicionamiento Térmico
Organización de Obras
Computación en Arquitectura (CAD)
Paquetes Avanzados Electrónicos 3D
Paquetes Electrónicos Administrativos (Ruta Crítica, Precios Unitarios, Presupuestos)
Visualización y Multimedios

Profesora en el Centro de CAD y Apoyos Visuales impartiendo:
Curso básico de Autocad (Nivel 1)
Curso 3D de Autocad (Nivel 2)
Curso avanzado de Autocad (Nivel 3)
Curso de Project y OPUS

Membresias:

MIEMBRO NO. 62 del Colegio de Arquitectos de Nuevo León y Sociedad de Arquitectos de Nuevo León, A.C.

Distinciones:

Premio al Saber (1978) por la Sociedad de Ingenieros de Nuevo León, A.C.
Mejor Estudiante de México (1978)
Primer lugar de la generación 1973-1978 de la UANL
Premio a la Docencia (1990) por el Colegio de Arquitectos de Nuevo León, A.C.

Reconocimiento al Mérito del Tecnológico de Monterrey (1990)
Reconocimiento de Autodesk (1994)

Experiencia Profesional:

Auxiliar de Caja y Bancos en la empresa Bemis Craftil de México, S. A. (1966-1967)
Generación de presupuestos en el despacho del Arq. Román Martínez (1975-1977)
Jefe de Compras y Contratación en el Departamento de Proyectos y Construcción de la Facultad de Arquitectura de la UANL (1977-1978)
Jefe de Costos y Presupuestos en el Departamento de Proyectos y Construcción de la Facultad de Arquitectura de la UANL (1978-1979)
Residente de Obra en el Despacho del Arq. Hector Cisneros Ramos (1979-1980)

Investigación y Extensión:

Aplicación de la Energía Solar Pasiva en un Nuevo Sistema Constructivo para Casa-Habitación caso Monterrey (1985-1986) patrocinada por INFONAVIT, en colaboración con el Arq. Leonardo Quintanilla Cárdenas.
Investigación sobre el Confort Visual en las Aulas del Campus (1984-1986)
Diagnóstico y Solución del Confort Térmico en una Sucursal de Todo Facil en Monterrey, N.L. (1983), en colaboración con el Arq. Leonardo Quintanilla Cárdenas.
Proyecto Parque Recreativo La Huasteca (1989-1990), para el Gobierno del Estado de Nuevo León, en colaboración con el Arq. José Luis Ortiz Durán
Coordinación del primer Proyecto en Multimedios del campus Monterrey para un Banco de Lecciones en Historia de la Arquitectura (1991-1993) en colaboración con el Arq. Antonio Méndez Vigatá y la Arq. Celia Ester Arredondo
Coordinación de los diplomados del Departamento de Arquitectura desde 1990 a la fecha.
Coordinación del Centro de CAD y Apoyos Visuales (antes ATC) desde 1990 a la fecha
Planeación y coordinación del Seminario de Diseño y Presentación de Proyectos Profesionales con Herramientas Electrónicas para el Colegio de Arquitectos de Nuevo León.

Habilidad en el Manejo de Programas Computacionales:

Word, Excel, Power Point
Microsoft Project v. 1 a v.4
Info-Pre
OPUS
Autocad desde la versión R10 a la 2000
3Dstudio v.2 a v.4
3Dstudio VIZ V.3
Autoarchitect
Architectural Desktop v.4 a v.6

http://www.ruv.itesm.mx:9090/portal/promocion/cms/curriculum.jsp?archivo=adelacruz&perfil=4

 

Nota: Este comentario, como muchos otros que aparecerán aquí con esta nota al pie, son actualizaciones de los creados y publicados por su servidor, bajo el pseudónimo de El Ausente, en una página llamada matehuala.com, en la cual su autor dejó de participar, para no respaldar la sospechosa tendencia de sus administradores a denostar a autoridades e instituciones, sin un objetivo definido, en diversas notas pretendidamente periodísticas que aparecían entonces (y acaso ahora todavía) en su portada.

¡COMO MADERA DE PALOFIERRO! MÚSICO Y CARPINTERO II. Músico de Cajón Pesado.

Estándar
SR. JOSE BANDA

Otro genio musical, EL CHE BANDA. Músico especializado, carpintero-ebanista especializado, que yo sepa no impartió clases. Su pasión era la de formar grupos o integrarse a otros grupos musicales, a donde frecuentemente era invitado(y qué clase de Sr. Invitado). Dominaba con maestría los siguientes instrumentos: saxofón, trompeta, trombón, clarinete, corno, flauta; guitarra, guitarra eléctrica, bajosexto, violín, contrabajo, bajo eléctrico, batería (completa) percusiones, piano, órgano eléctrico. Siempre vivió, tuvo su taller y su estudio por la Calle de Terán, pa’rribita de la Calle de independencia.

El y su esposa, Doña Camerina, siempre tuvieron la disposición de colaborar en eventos de todo tipo, a veces sin cobrar un solo centavo. Fundador y Director vitalicio de la excelente Orquesta Carta Blanca, formó o se sumó a todo tipo de conjuntos y grupos musicales: bandas de guerra, bandas de música, tríos, cuartetos, quintetos, mariachis, conjuntos musicales de la época a go go y a otras orquestas. Le ví fabricar excelentes puertas, ventanas, cómodas y casilleros y roperos.

Procreó también una numerosa familia, dentro de la cual los varones fueron adiestrados desde pequeños para ser músicos. Las damas incursionaron en la Educación Técnica-Comercial. Todos, excepto quizá el más pequeño, dominaron la misma gama de instrumentos que su padre y lo que es mejor, lo rebasaron, pues evolucionaron y conocieron otros géneros y públicos, llegando con el tiempo uno de ellos, José Luis, a tocar con un alto grado de perfección el saxofón, la trompeta y el trombón. Otro hijo, Ramiro, formó a varios grupos de la localidad y se integró a otros. Tenía una retentiva extraordinaria para que, una vez que le tarareaban alguna melodía nueva, se le quedaba grabada. Esa habilidad no es común, pero si puedo decir que en la época de las grandes orquestas (1940′ a los primeros 60’s) las orquestas locales en cada ciudad competían para sacar en la siguiente tertulia, la nueva pieza musical que acababan de “lanzar” por la radio, en las películas o que “pegaba” en el gusto musical de la gente que compraba hasta por adelantado los “hits” en la “Casa Gómez Badillo” o en la tienda “El Rancherito”.