Archivos Mensuales: octubre 2012

La Calavera del Peje

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Calavera de “EL PEJE”

Andrés Manuel López Obrador.

 

 

De la Historia este pasaje,

q’espero nada te aleje

de “la neta” sobre este maje

A quien apodan “El Peje”.

 

Surgido de Macuspana

Pa’ desgracia de la gente

de mi raza mexicana,

salió este pillo indecente.

 

National Geo Magazine

Aclaró oportunamente:

El porque es que no define

A esta lacra decadente.

 

“Es mero asunto biológico,

De salud pública ambiental,

Un caso sociopsicológico

El de este humano letal.”

 

Y concluye: “MUTACIÓN

Como la causa y motivo.”

“…Viene de la sobrepoblación

Y del chaca-chaca explosivo.”

 

“Es lo malo de la ‘caña’

(licor crudo, destilado):

Nacen los niños con maña

Y con su índice atrasado.”

 

Pa’l mal salen aguzados,

Pa’l bien ¡Ni una lagaña!

Viven de los engañados

Pobres: ¡Bonita hazaña!

 

Su ángel guardián muy listo

Se negó a ser su guarura:

“¡Manden mejor al Mefisto!”

Les dijo en confianza pura.

 

“Como se ve que a “mi rey”

No lo esperaban siquiera.

No le tenían nombre al wey

Ni un pinche alias cualquiera.”

 

 

Así que su guardián querubín

Escogió el nombre a Manuel

Y le dijo: “No es latín

Sinó del arameo Emmanuel.”

 

“Significa: Dios con nosotros

Está. ¡Alégrate Andrés Manuel!”

Errores como éste y otros

Formaron al rasta cruel.

 

Desde entonces cree Manuel

Sobre su origen divino

Y pensó: nadie mejor q’él

Pa’ político y ladino.

 

Y solo para poder ensayar

Clausura el Portal a San Pedro,

a su ángel de la guarda manda linchar

Y a Dios desconoce muy fiero.

 

Y a punto de escapar

De la turba el ser alado,

Le grita por no dejar:

¡Pues te has equivocado!

 

Y le dice muy directo

Oye Manuel: ¡No geas pejndejo!

(en tabagsqueño dialecto).

A Dios no le tires ¡Ahí te la dejo!

 

Y Manuel bien enojado

Que no oyó bien que ni porqué

Le pregunta encamotado:

“¿Qué dijiste? Peje, …¿Peje qué?

 

Una vez Manuel calmado,

Sin nadie que lo aconseje

Dice: “Queda aprobado.

Suena bien eso del Peje.

 

Después se fosilizó

En la puerta de Derecho

Y poco tiempo tardó

Para ser truhán de hecho.

 

Les tocó la vena pura

A los pobres marginados

Y prometió mano dura

Contra los magistrados.

 

Lanzó para el otro mundo

A muchos seres humanos;

Y con su mando iracundo,

¡A hermanos contra hermanos!

 

Quemó pozos petroleros y ranchos.

Robó. Cerró carreteras y accesos.

Les hizo sus grandes “panchos”

A gobiernos estatales con excesos.

 

Luego hizo manita de puerco

A gobiernos y entidades federales

¿Pues que se creía este huerco?

¿Que son de palo los generales?

 

El colmo fue hacerse el mártir

Casi, el desaforado pillo

Aquí fue donde este tahúr

Mostró su gran colmillo.

 

Ejecutivo, Congreso y Jueces,

Por El Peje fueron exhibidos

Los venció con sus mañas.

Dejándolos bien jodidos.

 

Y creció más su osadía

Se lanzó de candidato

y no logró la mayoría…

¡Y que se amacha el ingrato!

 

Ora El Peje quiere ser

De a de veras el Mesías

Pues milagros logró hacer:

Acabó a Fox y sus alegrías.

 

Luego de autonombrarse

Legítimo Presiliendre

Ya pensaba en coronarse

Para el 20 de noviembre.

 

Pero un compló le fraguaron

¡Qué decisión tan correcta!

Cielo y Averno pactaron

En una votación directa.

 

Demonios y querubines encuatados

Votaron todos libremente.

Diablos y ángeles todos alados

Votaron unánimemente.

 

¡Hay que acabar con el Peje!

Fue el resultado inminente

Y su sentencia cumplieron.

Pero que curiosamente:

 

Pues ¿A donde cree que fué arrojado?

Si Cielo e Infierno ¡Me lo desafilian!

Ninguno quiere de interno al sancionado.

¡El Peje pa’l Limbo! ¡Con el Papa concilian!

 

Todos por fin quedaron ganones:

El diablo se ha comprometido

A no aconsejar más cabrones

Pero seguirá en el PAN metido.

 

El Cielo favorecerá al PRI

En elecciones pa’ gobernadores.

Ya no permitirá engendrar, sí,

Más Pejes ni López Obradores.

 

El Peje no está del todo perdido

Pues en esta joven, débil democracia:

Derechos Humanos, no tiene jodidos.

Apoya más al malo esa plutocracia.

 

En una tumba olorosa, cálida y acuosa

Quedó el maloliente cadáver del Peje.

Y así queda contada toda la cosa.

A menos que alguno d’ellos se me apendeje.

 

Por Eduardo Manuel De La Cruz Maldonado. 29 de octubre de 2006.

 

Como nos engañan nuestros sentidos.

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Prueba reconocimiento facial.

Prueba reconocimiento facial 2
Lo blanco puede ser algo negro disfrazado…

Nuestros ojos nos engañan: mientras uno te miente, el otro te oculta o ciega a la mente.

 …O del por qué le mueven la cola sus perros a El Filósofo Del Real de Catorce…

(Apólogo)

Cierto día, que andaba ‘de buenas’ el Filósofo del Real de Catorce, le dio su gana descerrajarles un discurso a sus perros, sus comparsas de travesía, su auditorio cautivo e incondicional. ¿Cautivos esos canes? Sí, como un rebaño cautivo de quien les apapacha y les aminora el hambre, pero ¿incondicional? …veremos.

Este filósofo, orador incorregible, nativo del Real de Catorce y habitante central del túnel Ogarrio temblorino, estaba ya por concluir su larga perorata sobre ‘sabe qué’ con su acostumbrada ‘sentencia sabia’, que así titulaba ‘modestamente’ ese parlanchín a las frases finales de sus monólogos casuales. Entonces llamó a su perro consentido, a quien le dio atinadamente como nombre “Concertino” pues era su segundo de ‘a bordo’ para dirigirle -de palabras- la última andanada. El oscuro catorceño, le apunta la lengua a la perruna cara y… dispara:

¡Qué terrible conclusión! -dice el filósofo:

La mente de cada uno de nosotros -¡de nosotros los humanos, pues!- es engañada eterna y fácilmente por cada uno de los sentidos corporales con los que nacimos. Asume nuestro cerebro una especie de actitud como la que adopta una crédula mujer, quien confía en todas sus fuentes de información y las considera fieles y hasta les llega a tener fe. Pero más tarde que temprano se percatan de que las tretas y espejismos que los sentidos les transmitieron, que hicieron al pensamiento de la persona concebir meras fantasía y entonces reaccionan de forma caprichosa, a veces hasta peligrosa y casi siempre, ciega.

Y remata por el fin el filósofo:

Por ejemplo, ¿qué decir del sentido de la vista? ¡Del mirar, pues!  Seguro, ¡ni cuenta! Y menos tu, perro concertino, perro vigía; pero mientras la mirada de un ojo te miente; la del otro, te engaña. La mente humana, se obliga a creer  en que son reales ambos puntos de vista y genera una verdad sintética y falsificada.

Pero el colmo de todo esto es que cada persona –dueña de todo su organismo que llama cuerpo (y que incluye a los sentidos sensoriales, por supuesto) de las diversas versiones que su mente crea y luego alberga, escoge la que mejor le cuadra y muy ufana, ‘se la cree’. Esto nos pierde, “Concertino”, esto nos pierde…

Pues, he dicho, mis amigos. ¡A caminar, pues! Tenemos que llegar a la Purísima antes de las seis.

Los perros le menearon la cola vigorosamente. El filósofo, agradecido tal como si estuviera disfrutando de un fuerte aplauso de sus congéneres humanos, de este gesto animal dedujo:

-¡Mira! ¡Qué contentos!… Creo que están todos me entendieron ¡…y están de acuerdo…! ¡No esperaba menos, pues!

Pero yo, el narrador de esta historia, quien soy el perro concertino de ese locuaz hablantín, les digo la verdad del momento:

Le pedí a mis compañeros perros a quien represento, que pusieran su cola -de un lado a otro- en movimiento, y con ello indicarle a nuestro guía y amo:

-¡NO, NO Y NO!

…No estamos de acuerdo.

Pero el movimiento de colas de perros cesó súbitamente cuando su amo premió la graciosa acción de los traseros de sus perros con un puñado de chuletas, que así le dice mi amo a lo que queda y nos da, luego que come y empanzurra… Así que mi intervención y labor de convencimiento perrunas, ya valieron una pura… Por ello describo esta queja, con amargura. Es obvio, yo no escribo, pero ¿tú que tal, amigo?

Atentamente:

“Concertino”, el perro consentido del Filósofo del Real.

Eduardo Manuel De La Cruz Maldonado. Octubre 29 de 2012.