Archivos Mensuales: mayo 2008

Un Beso Robado…

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Beso Robado

 

Beso breve, apresurado,

Y ciertamente,

Nada sutil.

 

Beso, sorpresivo, arrancado;

Podría ser cualquier cosa,

Menos, caricia gentil.

 

Beso inusitado: primero, leve viento;

Al instante vuelto un torbellino

Y finalmente, mi agitado aliento.

 

Beso que comenzó de frente

Y terminó –orgullosamente-

…De perfil.

 

Beso húmedo, casi abofeteado.

Que empezó en mi saliva, dulce;

…Y acabó en femenino sudor salado.

 

Beso audaz,

Beso inesperado, atrevido

Pero no mordaz.

 

Beso arriesgado,

Obligado a ser suicida

Por este corazón enamorado.

 

Beso de supervivencia

De un tímido que nunca le pudo decir:

“Estoy prendando de ti hasta la inconsciencia”.

 

Beso convicto, que busca alcanzar

Cuanto antes un excitante destino:

De su volcán perfumado, el pequeño pulsar.

Solo es llegar… el sabe el resto del camino.

 

Beso cometa el que he apañado.

Su órbita lo obliga a no permanecer

En mi boca ni en mis labios atrapado.

Beso robado… ¡Su prisión está a punto de caer!

 

Beso raptado, quiero ahora devolverlo.

Tendrá que ser a costa de arrancarlo

De su capullo raído; envolverlo,

Y con amor apasionado, regresarlo.

 

  A un gran choque galáctico,

Dos bocas ignoran aún que se aproximan.

Del amor las leyes proclaman:

“¡No más besos robados!”, determinan.

 

Tales normas amatorias sentencian también:

“…Aquél que un beso de amor ha robado

Condenado sea para bien

A regresar lo ya hurtado

Y… ¡A robarse otros cien!”

 

Eduardo M. De La Cruz Maldonado. 

10 de marzo de 2008.

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