Archivos Mensuales: marzo 2007

DOS CARAS MUY PELIGROSAS

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DOS CARAS DE UNA PELIGROSA MONEDA

 

Por Víctor Flores Olea

 

Hace días, en seminario universitario se discutió sobre el lugar de América Latina en el orden mundial. Su novedad consistió en que los participantes asumieron un enfoque confrontado pero no excluyente, sino complementario y necesario de conocer en cada una de sus dimensiones.

Algunos subrayaron no sólo el carácter de la dependencia latinoamericana de EU, sino de un orden mundial en el que, bajo la hegemonía de ese país, se ejerce la explotación y el control político. Análisis realista y cierto lo mismo en comercio que en el intercambio industrial y tecnológico, energéticos, hidrocarburos y biodiversidad. Con particular relevancia, por supuesto, en materia financiera, en que el dominio llegaría a rigores y abusos insospechados. La idea es que nuestra región figura como efectivo patio trasero de la potencia.

Se  trata de la vigencia exacerbada del imperialismo, probablemente recrudecido y más implacable que nunca, en estos tiempos de globalización neoliberal, que son apenas palabras de terciopelo tras las cuales se disimula una explotación ilimitada, con guante de hierro. La prueba más contundente se encontraría en los datos sobre nuestra transferencia de capitales hacia los países ricos, en que figuramos como tributarios netos.

Los caminos son muchos, el resultado el mismo expoliador: desde el intercambio desventajoso de materias primas por recursos tecnológicos y bienes industriales, o la devolución de esas materias apenas transformadas, cuyo valor agregado pagamos a precio de oro, hasta el control de nuestros sistemas bancarios con un costo de servicios inimaginable en los países del norte. Una verdadera dominación de clase, según se explicó, un nuevo imperialismo globalizado que destruye nuestras relaciones sociales y cultura, y ha entronizado la acumulación como único criterio del éxito.

Acumulación en manos de monopolios que se han encargado de destruir los residuos que pudieran quedar del liberalismo clásico: mercado y competencia, hoy sólo eslóganes que disfrazan una realidad económica en manos de unos cuantos poderosos, concentración y centralización de la riqueza que deja fuera a las mayorías latinoamericanas, sistema que se ha convertido en verdadera fábrica de pobres y exclusión despiadada. Así ha sido, en efecto, la realidad de América Latina que no podemos eludir.

Ahora bien -la versión de la otra cara latinoamericana-, en los últimos 10 ó 15 años nos encontraríamos ante un verdadero levantamiento continental que se propone corregir y encontrar nuevos rumbos a nuestras sociedades. Se trata de un rechazo radical al sometimiento que impone el imperialismo y que busca construir alternativas para nuestro desarrollo económico, social, político y cultural. Se trata de escapar a los dictados del Consenso de Washington.

  Y se trata del rechazo generalizado a la explotación y dominación del norte, en que participan crecientes contingentes sociales en busca de alternativas políticas y sociales que los lleven a una genuina liberación.

Este fenómeno de "disidencia" respecto al orden mundial dominante sería más extendido en América Latina, y a veces más radical, que en otras regiones, y esto sin duda contribuye a la originalidad del continente hoy. Hablo de distintos grados de "radicalismo", pero con un denominador común: el rechazo crítico a un orden mundial, a una globalización que está en manos de las grandes corporaciones y que únicamente actúa conforme a sus intereses, implicando la marginación y la exclusión de los más pobres del continente, y una enorme concentración de riqueza en pocas manos.

Distintos niveles de radicalismo, porque no es lo mismo la ruta al socialismo de Cuba o que propone Venezuela, a las transformaciones con base indígena que se postulan en Bolivia o Ecuador, o los movimientos sociales, populares o sindicalistas de Brasil, Argentina y Chile. Sin olvidar los países en que los movimientos transformadores y democráticos constituyen la más fuerte oposición a los gobiernos establecidos. Una izquierda amplia que ni de lejos se concentra en los partidos políticos formales.

Se trata de movimientos y transformaciones en proceso que no se pueden encasillar como si estuvieran ya terminados. Es la historia viva en movimiento, pero con algunos rasgos en común: su enérgico repudio al imperialismo en su nueva fase que se disimula bajo la forma de una globalización neoliberal. Y que tiene componentes económicos pero también sociales, políticos y culturales del más amplio significado y originalidad, en los que radica su valor universal.

Para terminar, la participación amplísima de los pueblos indios en estos procesos significan novedades en muchos planos, y la renovación de categorías políticas anquilosadas desde hace mucho tiempo. En el campo de la democracia el "mandar obedeciendo" abre perspectivas inusitadas a una democracia liberal que se ha coagulado como simple poder de las fuerzas económicas y políticas, y que ha dejado de ser "del pueblo, por el pueblo y para el pueblo". El principio de solidaridad resulta una novedad ética y cultural ante el egoísmo de la acumulación a toda costa.

Estas dos caras son sin duda las de América Latina hoy, y nuestra historia, por un buen trecho, se definirá por el curso que cobre esta confrontación.

 

AMÉRICA LATINA EN DOS

Víctor Flores Olea

26 de marzo de 2007

 

EL SEMBRADOR

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Cita

El sembrador!

                                                                                       

SEMBRANDO

 

De aquel rincón bañado por los fulgores

del sol que nuestro cielo triunfante llena;

de la florida tierra donde entre flores

se deslizó mi infancia dulce y serena;

envuelto en los recuerdos de mi pasado,

borroso cual lo lejos del horizonte,

guardo el extraño ejemplo, nunca olvidado,

del sembrador más raro que hubo en el monte.

 

Aún no sé si era sabio, loco o prudente

aquel hombre que humilde traje vestía;

sólo sé que al mirarle toda la gente

con profundo respeto se descubría.

Y es que acaso su gesto severo y noble

a todos asombraba por lo arrogante:

¡Hasta los leñadores mirando al roble

sienten las majestades de lo gigante!

 

Una tarde de otoño subí a la sierra

y al sembrador, sembrando, miré risueño.

¡Desde que existen hombres sobre la tierra

nunca se ha trabajado con tanto empeño!

Quise saber, curioso, lo que el demente

sembraba en la montaña sola y bravía;

el infeliz oyóme benignamente

y me dijo con honda melancolía:

-Siembro robles y pinos y sicomoros;

quiero llenar de frondas esta ladera,

quiero que otros disfruten de los tesoros

que darán estas plantas cuando yo muera.

 

-¿Por qué tantos afanes en la jornada

sin buscar recompensa? Dije. Y el loco

murmuró, con las manos sobre la azada:

-Acaso tú imagines que me equivoco;

acaso, por ser niño, te asombre mucho

el soberano impulso que mi alma enciende;

por los que no trabajan, trabajo y lucho,

si el mundo no lo sabe, ¡Dios me comprende!

 

Hoy es el egoísmo torpe maestro

a quien rendimos culto de varios modos:

si rezamos, pedimos sólo el pan nuestro.

¡Nunca al cielo pedimos pan para todos!

En la propia miseria los ojos fijos,

buscamos las riquezas que nos convienen

y todo lo arrostramos por nuestros hijos.

¿Es que los demás padres hijos no tienen?…

Vivimos siendo hermanos sólo en el nombre

y, en las guerras brutales con sed de robo,

hay siempre un fratricida dentro del hombre,

y el hombre para el hombre siempre es un lobo.

 

Por eso cuando al mundo, triste contemplo,

yo me afano y me impongo ruda tarea

y sé que vale mucho mi pobre ejemplo,

aunque pobre y humilde parezca y sea.

¡Hay que luchar por todos los que no luchan!

¡Hay que pedir por todos los que no imploran!

¡Hay que hacer que nos oigan los que no escuchan!

¡Hay que llorar por todos los que no lloran!

Hay que ser cual abejas que en la colmena

fabrican para todos dulces panales.

Hay que ser como el agua que va serena

brindando al mundo entero frescos raudales.

Hay que imitar al viento, que siembra flores

lo mismo en la montaña que en la llanura.

Y hay que vivir la vida sembrando amores,

con la vista y el alma siempre en la altura.

 

Dijo el loco, y con noble melancolía

por las breñas del monte siguió trepando,

y al perderse en las sombras, aún repetía:

¡Hay que vivir sembrando! ¡Siempre sembrando!…

Marcos Rafael Blanco Belmonte

( Tomado del grupo de msn latinos en Italia)

UN CIRCO MONTADO POR RICARDO ROCHA Y LA MAFIA DE AZTESALINAS

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http://diosesmuertos.blogspot.com/

miércoles, febrero 28, 2007

Cameron, Rocha y Hugo

(Fragmento del comentario hecho en:

http://diosesmuertos.blogspot.com/ )

 

[UN CIRCO MONTADO POR RICARDO ROCHA]

 

 

VIH: el derecho de réplica y el mal nombre del escepticismo.

 

Anoche me toco ver un programa raro. Si, me pareció raro, cómico y plástico.

 

Ricardo Rocha presentó en su aburrido programa Reporte 13, a un grupo de médicos científicos para que tuvieran oportunidad de replicar lo expuesto anteriormente en ese mismo programa por un grupo de disidentes escépticos del sida.


Los médicos invitados gozaron de tiempo sin cortes ni censura, defendieron su punto de vista de una manera bastante convincente, se veían muy molestos y se pedorrearon de lo lindo a Ricardo Rocha, lo dejaron como al palo del perico, comenzaba yo a divertirme con el espectáculo.

Pero de pronto, a mitad del programa se dio un giro de 90 grados, cuando los médicos informaron que no debatirían con los supuestos disidentes, algo que no lo es [Agregado de ELPAJARUYUYUY: “No se puede debatir lo que no es debatible, ni ponerse a discutir algo que ya ha sido rebasado desde hace 10 años…” dirían los invitados, letras más o menos,] y que se retiraban de la mesa. Rocha -muy indignado- volteó los papeles y comenzó a pedorrearlos ahora el a ellos, se puso muy necio y aprovecho el momento para exhibirlos como faltos de ética. Después recibió y dio disculpas a sus amigos disidentes, les dio unos minutos para unas primeras impresiones y encima de eso les prometió un siguiente programa para ellos solos.

 

¡Qué mugrero! A Rocha lo menos que le importa es la difusión de la información, y escudándose en la supuesta imparcialidad del periodismo se ha dedicado a promover y dar espacio a teorías sensacionalistas sobre temas serios como es la supervivencia frente al sida.

 

Un verdadero circo vestido de seriedad y falsa ética, el escepticismo hecho bolas y el sensacionalismo televisivo disfrazado de saco y corbata, así resumiría ese programucho.