EL SEÑOR DEL HUMOR, VERDAGUER

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Juan Verdaguer,

El verdadero señor del Humor.

(1915 – 2001)

 

 

(En futuras entregas en este blog,

publicaremos un comendio

con sus mejores chistes).

 

 

 

"El más serio de los cómicos. El hombre que causaba gracia con la inmutabilidad de su rostro anguloso, conmovido apenas por un rictus tanguero".

 

 

De su humor, unas muestras:

 

 

"Falleció un humorista amigo en la mayor indigencia y entonces con otros colegas decidimos hacer una colecta para enterrarlo. Me dirigí a un señor y le pedí 10 pesos para enterrar a un humorista, el hombre me dio 30 y me dijo: Tome, entierre a tres".

 

"Indiscutiblemente, los cómicos no son nada: nacen, viven, se mueren, los entierran, se convierten en fertilizante, crece el pasto sobre él, viene un caballo y se lo come, después de cumplido este proceso físico – químico, hay que tener cuidado dónde pisamos, porque puede ser un primo nuestro."

 

 

Juan Verdaguer encarnó a un tipo de cómico por demás particular, que detestaba el “humor pornográfico”. Su personalidad era muy seria, un hombre elegante que impuso un estilo con su cigarro y su saco smoking.

 

 Tuvo una trayectoria artística de 70 años. Fue conocido mundialmente como "El señor del humor".

 

El cómico, nacido en Uruguay, empezó su carrera cuando era niño en el circo en el que trabajaban sus padres en Argentina. Así, se formó en las artes circenses.

 

Pero una circunstancia fortuita alteró su previsible destino de malabarista. Su número consistía en hacer equilibrio mientras tocaba el violín en la punta de una escalera de cinco metros. Un día se le cortó una cuerda, después se le cortó otra, y para disimular el horrible vacío de esa desgracia, empezó a contar un chiste, luego otro y otro, hasta que el público olvidó a carcajadas su accidente inicial.

 

Con los años, y a partir de los progresivos cambios de status artístico (del circo pasó a los casinos, de los casinos al vodevil, del vodevil al cine, del cine a la televisión) fue puliendo su hallazgo, hasta modelar el personaje que se escapó de todos los clisés humorísticos.

 

En sus espectáculos solía tocar su violín, subía escaleras equilibrándose y caracterizado por su humor al contar chistes de calidad y de salón. Incluía en sus chistes tanto a su suegra como a su esposa, es aquí donde América adquiere la cultura del humor familiar.

 

Quienes lo conocían aseguraban que Verdaguer daba vueltas siempre alrededor de los mismos temas: la suegra, la esposa, el amor. Pero tenía una agudeza y una cintura humorística que le permitían reciclar eternamente sus cuentos y monólogos.

 

El decía, con razón, que:

 

“no hay chistes viejos sino oyentes nuevos”,

 

y también reconocía que esos oyentes nuevos estaban atrapados en una era regida por la “pornografía humorística”. Tenía la esperanza, sin embargo, de que

 

“el público se va a cansar de tanta grosería”.

 

Verdaguer no sólo se destacó en Argentina, donde basó su carrera, sino que brindó espectáculos en varios países de América Latina y hasta filmó una película en China con el entrañable actor argentino Luis Sandrini. La película se llamó "Cumanchín".

 

Recorrió mucho mundo. Estuvo en Estados Unidos, México, Perú, Panamá, Australia. También viajaba mucho a Chile, a Uruguay, a Brasil.

 

Sin embargo, el debut humorístico en televisión que lo catapultó a la fama fue en 1961 con su espectáculo "Este loco, loco hotel", en el entonces flamante Canal 13 de Buenos Aires.

 

Ajeno por naturaleza al ritmo de la TV, supo aportarle humor en grageas, destellos de su gracia. También intervino en ocho films: el primero fue "Locuras, tiros y mambo", comedia musical de 1951 con los “Cinco Grandes del Buen Humor”. Seis años después trabajó en "Rosaura a las diez", sobre la novela de Marco Denevi. Luego llegaron las comedias "La herencia", en la que actuó con Nathán Pinzón y un Alberto Olmedo aún desconocido, y "Cleopatra era Cándida" (con Niní Marshall), donde se afirmó en su perfil humorístico.

 

Llegó un momento en que sus colegas y los periodistas hacían tanto hincapié en la “seriedad” de su humor, que se propuso hacer "La muerte de un viajante", de Arthur Miller. Pronto, un amigo lo convenció del error: “En tu estilo de humor no tenés competencia, pero en la Argentina hay muchos actores que pueden hacer el protagonista de Miller mejor que vos”. Entendió, y volvió a lo suyo.

 

Consagrado como humorista pasó por innumerables “revistas” y se mantuvo en televisión 10 años seguidos, entre el ‘60 y el ‘70. Fue precisamente en ese período en el que sacralizó los chistes “de salón”, en los que casi siempre incluía a su esposa o su suegra como protagonistas. Rapidez, distinción y fineza fueron sus rasgos característicos.

 

El espíritu itinerante que lo había acompañado en su juventud, cuando recorrió el mundo con sus números humorístico-circenses, se corporizó nuevamente en los últimos tiempos, más por necesidad que por aventura. Pese a que en los últimos años su salud se había deteriorado, Verdaguer intentó mantenerse activo y participó durante el año 2000, Con Carlos Garaycochea y Mario Clavell protagonizaba "Masters del humor", obra teatral que obtuvo un premio ACE y le permitió recorrer el interior del país. Realizaba su habitual número de humor, matizado con bromas sobre sí mismo y riéndose de las trampas que le tendía su memoria. Decía el insigne mimo:

 

"Tengo todo en la cabeza aunque si usted me dice ahora que cuente un chiste, no me acuerdo. Pero en el escenario, lo que voy contando me lleva a otro y a otro",

 

explicaba el cómico en un reportaje el año pasado.

 

"A mí me maneja el público con su risa",

 

contaba Verdaguer, quien calificaba al humor de la época actual como "pornográfico" y no entendía

 

"cómo la gente no se ofende al oír las cosas que dicen, especialmente por televisión".

 

Verdaguer, que se definía ante todo como un monologuista, trabajó en televisión en la década del 60 y paseó su exitoso número por toda la Argentina, Estados Unidos y distintos países de Sudamérica, incluído México, por supuesto.

 

Pero su salud se había deteriorado, y debió suspender varias funciones. Su última actuación fue en la ciudad bonaerense de San Nicolás.

 

El actor y comediante murió la tarde del lunes 14 de mayo de 2001, a la edad de 85 años, a causa de una crisis cardíaca que lo atacó en su departamento, en el Barrio Norte porteño. La noticia fue divulgada hoy por allegados al cómico.

 

Por expreso pedido de la familia, los restos del cómico no fueron velados y el cuerpo fue depositado el miércoles 16, a las 15:00 PM, en el Panteón de Actores del cementerio porteño de la Chacarita.

 

 (www.clarin.com)

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